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La Vespa

El proyecto

Fusión food bar en Artà. Una sola página en cinco idiomas, con la carta, la galería y las reservas por WhatsApp.

Sector
Fusión food bar en Artà, Mallorca
Entregada
Julio de 2026
Alcance
Una sola página en cinco idiomas, con carta, galería y reservas por WhatsApp
La terraza de La Vespa en la plaza de Artà, con las mesas puestas bajo los árboles

El punto de partida

No tenían web.

Y tenían algo que no suele tenerse: ya sabían cómo trabajo, porque el otro restaurante de los mismos dueños, Sorrentino's, se había entregado un mes antes.

Eso cambia el proyecto entero.

No hubo que explicar el método ni convencer de nada, así que se fue directo a decidir qué necesitaba este sitio, que no era lo mismo que el otro.

La portada de La Vespa: el nombre en grande, el wok humeante y los botones de reservar y ver la carta

Qué se decidió y por qué

Las reservas van por WhatsApp. Ni portal, ni sistema propio.

  1. Reservas

    Porque es como trabajan ellos.

    Las reservas les entran por ahí, las contestan ellos y funciona. Meterles un sistema con turnos y aforo habría sido cambiarles la forma de trabajar para que encajara en la herramienta, que es exactamente al revés de como tiene que ser.

    La reserva: un formulario que redacta el mensaje y lo abre en WhatsApp, sin cuentas ni esperas
  2. Una sola página

    Y una sola página, no un sitio de cinco.

    Un food bar se decide mirando la carta, las fotos y el sitio. Todo eso cabe en una pantalla que se recorre con el pulgar, y repartirlo en cinco páginas solo añade clics.

  3. El límite

    Y sin reservas propias, porque con su volumen no compensaban.

    Un sistema así se quedaría a medio usar, y convertiría una cosa que ya funciona en una que hay que aprender.

Cómo quedó

Dos pantallas de la página, tal cual están hoy.

La sección «Tres cocinas, una mesa», con las tres líneas numeradas de la carta
La portada en el móvil, con el botón de reservar por WhatsApp fijo abajo

Qué pasó después

Según cuentan ellos, les entran más reservas que antes de tener web.

La carta la gestionan ellos, y desde el día de la entrega no ha hecho falta que la toque yo ni una vez. En un restaurante eso es la prueba de que el encargo salió bien: la web sigue viva sin depender de nadie.

El servicio que resolvió esto