Saltar al contenido

Contratar 16 de julio de 2026 8 min de lectura

Cómo contratar a un diseñador web. Sin arrepentirte a los tres meses.

El error caro no es pagar de más: es pagar dos veces. Aquí están los criterios, las cifras y las preguntas exactas para no repetir esa historia.
Maties Burguera Diseño y desarrollo web a medida
Cómo contratar a un diseñador web. Sin arrepentirte a los tres meses.

01 / 06

Cuánto cuesta contratar a un diseñador web

Empiezo por aquí porque es lo que has venido a preguntar. Casi nadie publica sus precios; estos están publicados y los puedes comparar sin llamarme.

Los tres tipos de proyecto, con su precio de partida y su plazo
Qué Desde Plazo
Una landing Una página para una campaña o para empezar a existir. 745 € 2-3 semanas
Una web completa Varias páginas, una por cada cosa que vendes y que se busca distinto. 1.425 € 4-6 semanas
Una tienda Catálogo, pagos y envíos, que es donde se multiplica el trabajo. 2.425 € 3-4 semanas

Todas son cifras de partida y todas van cerradas antes de empezar. Por qué hay tanta distancia entre un presupuesto y otro, con el desglose de qué lleva cada tipo de proyecto, está en precio de una página web.

El número final importa menos que saber qué incluye. Un presupuesto sin alcance escrito no es un presupuesto: es una cifra al aire.

Y ojo con lo que no sale en la primera página: licencias anuales de plantilla y de sus piezas, un gestor de contenidos con mensualidad, el servidor revendido al triple. Pregunta siempre qué vas a pagar cada año cuando el proyecto esté entregado, que es lo que separa un precio honesto de una suscripción disfrazada. Lo que cuesta eso de verdad lo tienes en cuánto cuesta mantener una web.

02 / 06

Qué te juegas al elegir mal

Contratar a alguien para que te haga la web parece fácil. Pides tres presupuestos, comparas números, eliges el del medio.

Así es como la mitad de las pymes acaban con una web que no aparece en Google, que tarda cinco segundos en cargar y que nadie sabe tocar cuando hay que cambiar un precio.

El problema es que los tres presupuestos no describen el mismo producto. Uno es una plantilla con tu logo encima. Otro es una web escrita para ti. El tercero lleva partidas que no sabes leer. Sobre el papel los tres dicen «diseño web»; en la práctica uno decora y otro vende.

Un caso mío.

África Navarro llegó con una web montada sobre un gestor que se arrastraba: lenta, pesada, imposible de posicionar. Pagó dos veces, primero la que no funcionaba y después la de verdad. El dinero de la primera no volvió.

Y el caso contrario, que también existe.

Son Colom, un restaurante de Felanitx, se pasó años sin web. Todo por teléfono y de boca en boca. No eligieron mal: no eligieron. Eso también tiene un coste, solo que no llega en factura.

Una web barata que no vende es la web más cara que puedes comprar.

03 / 06

Los criterios que separan una web que vende de una que decora

Da igual el logo que firme el presupuesto. Esto es lo que tiene que cumplir.

  • Proyectos reales que puedas visitar.

    No capturas bonitas: webs vivas, con nombre, que puedas abrir en tu móvil ahora mismo. Si lo que enseña son maquetas o webs que ya no existen, mala señal. Pide dos o tres direcciones y mira cuánto tardan en cargar con tus datos.

  • Plantilla o código propio, dicho a la cara.

    Una plantilla no es un crimen. El crimen es cobrártela como si fuera a medida. Yo hice decenas de webs sobre gestor antes de pasarme al código propio: las conozco desde dentro, pesan, se parecen entre sí y te atan a licencias de por vida.

  • El SEO de serie, no como extra de la factura.

    Títulos, estructura, mapa del sitio, marcado y la consola de Google configurada. Eso no es un paquete aparte: es hacer bien el trabajo. Si te lo venden como extra, pregunta qué te entregan entonces sin ese extra.

  • Velocidad medida, no prometida.

    Todo el mundo dice que hace webs rápidas y casi nadie lo demuestra. Pide el dato medido en la web publicada, no en la de pruebas, y en un móvil.

  • El dominio, el servidor y el código a tu nombre.

    Cuando termines de pagar, la web tiene que ser tuya. Hay negocios que no pueden cambiar de proveedor porque su web vive en un sistema cerrado del que no se la pueden llevar. Eso tiene nombre.

  • Y una sola persona que dé la cara.

    Quién te atiende la primera llamada y quién te contesta cuando algo falla un viernes por la tarde. Si son personas distintas, entre medias hay una cadena, y una cadena pierde matices en cada eslabón.

El cuarto tiene una comprobación que puedes hacer tú mismo antes de firmar nada, y es la que más gente se salta: abrir en tu móvil las webs de su portafolio y mirar si se ven bien de verdad. Qué hay que mirar exactamente lo cuento en diseño responsive.

04 / 06

Dónde buscar, y qué esperar de cada sitio

Hay tres sitios donde acabas buscando, y no dan lo mismo.

Las plataformas de autónomos.

Ahí eliges por precio y por valoraciones, y va rápido. Lo que ganas es volumen de candidatos. Lo que pierdes es que casi nadie va a entrar en tu negocio: se entrega lo que pone el encargo, y si el encargo estaba mal planteado, el problema es tuyo.

Una agencia.

Ganas equipo, capacidad y que si alguien se va el proyecto sigue. Pierdes que la persona que te vende no es la que hace el trabajo, y que cada traspaso interno se lleva por delante algún matiz de lo que contaste el primer día.

Alguien por su cuenta.

Ganas que hablas siempre con quien lo hace. Pierdes capacidad: si el proyecto necesita cuatro personas a la vez, no es tu opción, y alguien honesto te lo va a decir en la primera llamada.

Antes de montar el estudio trabajé en una agencia y vi el proceso por dentro: el comercial vende, alguien traduce, otro diseña, otro programa. Seis manos entre lo que pides y lo que recibes, y cada traducción pierde algo. Eso no las hace malas: para proyectos grandes con varios equipos tienen sentido. Para la web de una pyme, pagas la estructura y no el resultado.

Y un aviso sobre las listas de mejores. Casi todas las que salen en Google se pagan, o son de un directorio que cobra por aparecer. No dicen quién es mejor: dicen quién ha comprado el puesto.

La pregunta que lo resuelve casi todo: ¿quién va a hacer mi web, exactamente? Nombre y apellido. Si la respuesta es «nuestro equipo», insiste hasta que aparezca una persona.

05 / 06

Las preguntas que hay que hacer antes de firmar

Llévalas escritas a la reunión. Quien trabaja bien las contesta sin ponerse nervioso.

  • ¿Quién va a hacer mi web, con nombre y apellido?
  • ¿A nombre de quién se registran el dominio y el servidor?
  • ¿Parte de plantilla o se escribe a medida?
  • ¿Qué velocidad va a tener en un móvil, medida en la web publicada?
  • ¿Qué incluye exactamente el precio y qué se cobra aparte?
  • ¿Cuánto voy a pagar cada año cuando esté entregada?
  • ¿Puedo cambiar los contenidos yo, sin pagar por cada cambio?
  • ¿Qué pasa si quiero añadir una sección o un idioma dentro de un año?
  • ¿Qué plazo hay por escrito y qué pasa si no se cumple?
  • ¿Qué soporte hay después de la entrega y a qué precio?

Y tres banderas rojas que no fallan: que te garanticen salir primero en Google, porque nadie honesto garantiza posiciones; que quieran registrar el dominio a su nombre «para hacértelo más fácil»; y que te pasen un presupuesto sin haberte preguntado nada de tu negocio.

Escuchar va en las dos direcciones, y por eso la primera llamada dice más que el portafolio. Cuando hice la web de Sorrentino's, el propietario me dijo que no quería otro panel que atender: bastante tenía con la cocina. Las reservas salen por WhatsApp, que es el canal que ya usaba. Alguien bueno adapta la solución a tu negocio; alguien malo te vende la suya de siempre.

06 / 06

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta contratar a un diseñador web?

Depende de qué tenga que hacer la web y de si el precio va por horas o por proyecto. Por horas nunca sabes dónde acaba la factura. Por proyecto lo sabes antes de empezar, y es como trabajo yo: desde 745 € una landing y desde 1.425 € una web completa.

¿Por qué hay tanta diferencia entre presupuestos?

Porque no venden lo mismo. Los baratos suelen ir sobre plantilla, con cuota mensual o con los textos a tu cargo. Pregunta esas tres cosas y la diferencia se explica sola.

¿Sale más barato un freelance que una agencia?

Casi siempre sí, y no es la pregunta buena. La pregunta es si tu proyecto necesita un equipo. Si lo necesita, el freelance barato te sale caro.

¿Qué pido antes de firmar?

Alcance por escrito, precio cerrado, plazo, quién escribe los textos y a nombre de quién quedan el dominio y los accesos. Si alguna de las cinco no está en el presupuesto, pídela antes de pagar nada.

¿Cómo sé si una web está hecha con plantilla?

Tres pistas rápidas: tarda más de tres segundos en cargar desde el móvil, se parece sospechosamente a otras webs del mismo sector, y en el código fuente aparece repetido el nombre del constructor con el que se montó. La prueba definitiva es preguntarlo a la cara y pedir que conste en el presupuesto.

Compartir WhatsAppLinkedIn

El servicio que resuelve esto

Diseño web a medida Precio cerrado antes de empezar, alcance por escrito y una sola persona del brief al deploy. diseño web a medida

Más del blog

Lo último que he escrito

Veinte minutos por videollamada.

Me cuentas qué tienes en mente y qué quieres, y te digo qué haría y qué costaría. Y si veo que no soy lo que necesitas, te lo digo ahí mismo.